El suicidio entre los adolescentes

El suicidio entre los adolescentes

Entendemos la conducta suicida como el acto de quitarnos la vida. Es una conducta voluntaria e intencional en la que la persona trata de morir. Es de carácter multicausal y se ven implicados varios factores:  biológicos, genéticos, psicológicos, ambientales y culturales.

En muchas ocasiones, de manera errónea, se atribuye solo a personas que sufren una enfermedad psiquiátrica o a aquellas que logran expresarlo verbalmente, esto provoca que el resto de casos queden silenciados bajo los tabús de este acto. Aun así, la presencia de enfermedades mentales aumenta de manera muy significativa el riesgo de suicidio, de la misma manera, cabe añadir que la heredabilidad genética presenta un papel importante, y se estima que las personas que tienen familiares de primer grado que intentaron o cometieron suicidio, presentan un riesgo cinco veces mayor que la población general.

En España, según los datos publicados en el Instituto Nacional de Estadística (INE) se suicidan alrededor de unas 10 personas al día y 3679 al año. Entre estos valores, 3 de cada 4 suicidios son hombres y el resto mujeres. A raíz de la pandemia, la salud mental de los adolescentes se ha visto muy perjudicada y actualmente supone una de las primeras causas de muerte entre los adolescentes españoles.

 

Métodos de suicidio

La conducta suicida está compuesta por diferentes comportamientos que presentan una línea creciente de riesgo y gravedad que tienen como objetivo la muerte auto infringida. Podemos distinguirlas entre: a) deseo de morir; b) pensamiento o ideación suicida; c) plan suicida; d) intento suicida; y e) suicidio consumado.

 

Factores de riego y protectores

Los factores de riesgo actúan de manera acumulativa provocando un incremento de vulnerabilidad en el individuo, mientras que los factores protectores son los que favorecen la situación mejorando la resistencia de este a cualquiera de los factores que mencionaremos a continuación:

Riesgo                                                                              

-Ruptura amorosa                                                                                                                                       

-Ansiedad y depresión                                                                                                                                 

-Abuso de sustancias                                                                                                                                  

-Bajo estado de ánimo                                                                                                                                  

-Autolesiones                                                                                                                                                 

-Acoso escolar                                                                                                                                               

Protectores

 -Autoconfianza

-Habilidades sociales

-Buena gestión de resolución de conflictos

-Buena comunicación y apoyo familiar

-Integración social, pertenecer a un grupo

-Sensación de ser útil

 

¿Cómo podemos detectar este tipo de conducta?

Normalmente los adolescentes tienen dificultades para comunicar sus sentimientos, están en una época de transformación y cambio en la que se encuentran descubriendo quiénes son, si son competentes, si algún día alguien los amará y será correspondido… – Suelen tener un conflicto interior marcado por la dependencia hacia sus padres y la necesidad de autonomía y libertad – Necesitan estrategias que les ayuden a afrontar los retos de la vida adulta.

Los cambios de conducta y de carácter, cuando hay ideación suicida, son una clara señal de alarma.

Aislamiento social prolongado, es normal que el/la adolescente busque intimidad y se separe de sus padres, pero si empieza a dejar de comunicarse con su grupo de iguales hay que tenerlo en cuenta.

Si empezamos a ver que nuestro hijo está más triste de lo normal y tiene una visión negativa de sí mismo.

Las autolesiones se suelen emplear para dar salida al malestar emocional que no saben cómo manejar.

El aumento de la agresividad o impulsividad, suele estar relacionado con el planteamiento de conductas suicidas.

 

¿Cómo podemos ayudar?

No minimizar cuando nuestro hijo verbaliza que tiene ideación suicida.

Validar sus emociones, acompañarle, acogerle y contenerle si nos comunica esa ideación.

Evitar peleas familiares o momentos de tensión.

Tratar de aumentar la comunicación con el adolescente.

Supervisar el contenido que visualiza en las redes.

Fomentar la práctica de deporte y actividades de ocio si vemos que existen conductas de aislamiento.

Buscar ayuda psicológica.

 

Como última consideración, es importante siempre escuchar, tratar de compartir momentos o actividades con nuestros hijos y ser empático. Tratar de no juzgar sus conductas y entender el origen de las mismas.

Muchas veces, la sensación de desamparo provocada por los cambios que suelen ocurrir en esa etapa, podemos minimizarla con atención, apoyo y cariño.

 

Marina Salas
Psicóloga General Sanitaria

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2021-10-18T08:30:12+00:00

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