¿Cómo acompañar a los niños/as ante la muerte y la pérdida?

¿Cómo acompañar a los niños/as ante la muerte y la pérdida?

La muerte o pérdida de un ser querido es una idea compleja, no sólo para el niño sino también para el adulto, requiere de mecanismos de pensamiento abstracto y estrategias de gestión emocional complejas para su comprensión.

Se tiende a creer que evitando hablar de la muerte con los niños los estamos protegiendo, hecho que conlleva a que los más pequeños puedan acabar asociando la muerte con algo que no tiene importancia, dónde no hay sentimientos y que se relaciona únicamente con la violencia.

La comprensión de la muerte va muy ligada al momento del proceso de desarrollo cognitivo del niño y este se ve muy influenciado por el entorno así pues, hablar de la muerte con nuestros hijos les ayudará a comprenderla y ubicarla mentalmente.

“El niño que vive con la verdad es capaz de afrontar la vida y ubicar mentalmente la idea de muerte (Pangrazzi,1993)”.

La manera más fácil de hablar con los niños de la muerte es a partir de sus preguntas, utilizando un lenguaje adaptado a su edad, nivel de maduración y capacidad de asimilación. En este momento es importante que:

  • Demos un espacio a las emociones y miedos de nuestros hijos, enseñándoles que pueden expresar sus sentimientos y sus miedos, del mismo modo que el adulto no reprime los suyos.
  • Evitemos maquillar la verdad, desliguemos la idea de muerte de estados naturales como el sueño o un viaje, la cuáles pueden confundirle más y así, evitar producirle temores añadidos con el paso del tiempo.
  • Ligar el concepto de la muerte a términos como la irreversibilidad y la permanencia (no se puede cambiar i es definitiva), la universalidad (nos puede pasar a todos), la inevitabilidad i la no funcionalidad (el cuerpo para sus funcines i movimiento de manera permanente).
  • Observar de dónde nacen estas preguntas, que idea preconcebida de la muerte tienen y a qué va ligada esta.
  • Cuando la muerte vaya ligada a la enfermedad, es importante diferenciar entre enfermedades graves i sin cura que enfermedades comunes, para evitar la generalización.

Poder dotar de significado a la muerte, permitirá al niño elaborar el dolor ante una pérdida. Pues del mismo modo que el adulto, ante la pérdida que supone una muerte, el niño iniciará un proceso emocional de duelo.

Aunque las reacciones son similares a las de los adultos, los niños tienden a mostrar su dolor de una forma más variada y dilatada en el tiempo, puesto que aún no tienen desarrollada la capacidad verbal y les resulta más complicado expresar y comprender sus propios sentimientos y emociones. Así pues, podemos observar las emociones básicas en ellos (rábia, tristeza, ansiedad, culpa…) y también cambios en su comportamiento, temores, falta de atención, disminución del rendimiento escolar..

¿Cómo, los adultos referentes, podemos acompañar a nuestros hijos en su proceso de duelo?

  • Permitir expresar y compartir sus sentimientos: acompañarlo, validarlo y acoger al niño y su dolor.
  • Estimular, escuchar y resolver todas sus dudas y preguntas. Los niños tienden a elaborar sus propias respuestas, des del imaginario, cuando no entienden una situación.
  • Romper los sentimientos de culpa y validar la tristeza, mostrándole al niño que esta situación también resulta triste para el adulto. Compartir nuestras emociones con los niños les facilita expresar las suyas.
  • Transmitir seguridad ante el futuro y asegurándonos que se sienta en todo momento acompañado.
  • Mantener la comunicación intrafamiliar fluida, evitar romper con las rutinas y el orden establecido antes de la pérdida.
  • Permitir al niño decidir hasta qué punto desea participar e implicarse en los rituales de despedida, estas les ayudarán en su proceso de elaboración del duelo y le harán sentir parte de la familia.

El uso de recursos didácticos puede resultar de gran ayuda ante situaciones de pérdida, para facilitar la comprensión de lo ocurrido en los más pequeños:

  • Películas: Bambi, el rey Léon, La meva noia, hermano oso.
  • Cuentos y libros:
  • La mare porta perruca. Bargués – Banqells, 2010.
  • Bona nit, Avi! Lóguez Ediciones.
  • El petit princep
  • La mort d’en Tim. Col·lecció pirates, Cruïlla, 2002.
  • La Júlia té un estel. La Galera, 2006.
  • Jo sempre t’estimaré. Joventut 1989.

Julia Torrelles

Psicóloga especialista en Terapia Psicomotriz

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